Spa y bienestar · Medellín, El Poblado
Bajarle el ritmo al día
Masajes, faciales y rituales de cuerpo en una casa vieja de Manila, con las ventanas abiertas y sin música de ascensor. Una hora que sí se siente tuya.
Cómo trabajamos
Una hora completa, no cincuenta minutos
Dijimos que el masaje dura una hora, y dura una hora en la camilla. El tiempo de cambiarte, de la conversación inicial y de la ducha después va aparte. Suena a detalle pequeño hasta que has salido de un spa sintiendo que te apuraron.
No vendemos paquetes en la camilla. Si en mitad de tu masaje alguien te ofrece un tratamiento adicional, eso no es un servicio: es una interrupción de aquello por lo que pagaste.
Y preguntamos antes de empezar. Qué te duele, qué presión te gusta, si hay alguna zona que prefieres que no toquemos. Son tres minutos que cambian la hora entera.
Rituales
La carta
Precios por sesión, con el tiempo completo incluido. Todos se pueden regalar.
Bonos de regalo
Regala una pausa
Eliges el ritual, escribes la dedicatoria y recibes el bono con su código al instante. Quien lo recibe agenda cuando quiera.
Regalar un bonoQuienes ya vinieron
Lo que nos cuentan
“Es el único spa donde no me han tratado de vender nada durante el masaje. Solo por eso vuelvo.”
“Le regalé un bono a mi mamá por su cumpleaños y lo tuve en el celular en dos minutos. Ella lo usó tres semanas después, sin problema.”
“Trabajo ocho horas frente al computador y llegué con el cuello hecho nudo. Me explicaron qué me estaba pasando y qué hacer en casa.”
Nuestro espacio
Una casa vieja con las ventanas abiertas
Tu cuerpo lleva rato pidiéndotelo
Escríbenos por WhatsApp y te decimos qué hay disponible esta semana.
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